Reseña Historica

En el año 2000, tres estudiantes de guitarra de la Escuela de Música de la UAS se proponen crear un festival de guitarra para Sinaloa, es así como Rodolfo Pérez, Erwin Rodriguez y Marco Vinicio Camacho se socializan a su aún profesor Heriberto Soberanes y le proponen encabece el proyecto. Únen tambien a sus filas a Francisco Bibriesca y posteriormente a Daniel Camero y Aldo Rodriguez. Presentan la iniciativa al entonces Difocur (hoy Instituto Sinaloense de Cultura). La institución simpatiza con ella y resuelve apoyarla. Se suman al festival la Universidad de Occidente, el COBAES, la Secretaría de Educación Pública, y el Ayuntamiento de Culiacán. Así, de ese esfuerzo colectivo, nace, en 2001, el I Festival Internacional de Guitarra Culiacán.

La formalidad necesaria para atender el novel acontecimiento, requiere de la creación de una Asociación Civil. El notario público Renato Vega Carrillo, cultivador también de la guitarra clásica, acepta sumarse al esfuerzo, y hacerse cargo de los trámites que culminarían con la creación de la Fundación Cultural de la Guitarra AC. 

2001 es un año difícil para la nueva fundación. La inexperiencia en el menester de los miembros de la fundación es la causa. Las instituciones participantes lo comprenden y apoyan fuertemente. Se consigue el trabajoso parto. En contraste con las dificultades, arrancó el festival con un cartel que incluía como principal a un guitarrista de altísimo nivel: el cubano-norteamericano Manuel Barrueco. Por fortuna, entre carreras, sustos, improvisaciones y, como se dijo, respaldos institucionales, se salió adelante. Como premio, aunque modesta su asistencia, la aceptación del público fue alentadora durante aquellos 7 días del primer evento.

Desde aquella primera edición, el lejano marzo de 2001, la iniciativa privada también se sumó al proyecto: cenas para participantes y boletos para transportar a los artistas, entre otras ayudas, reflejaron su simpatía y solidaridad.

En 2002, como natural -aunque cauteloso- crecimiento, se agrega al festival en Primer Concurso Nacional de Guitarra Culiacán. Se convoca a nivel país, y así se da cita en nuestra capital lo más granado del estudiantado mexicano de las seis cuerdas. Vienen a medirse entre ellos. El ayuntamiento de Culiacán aporta la importante e imprescindible bolsa de premios (misma que sostiene hasta el presente). Con el tiempo el festival irá gradualmente agregando actividades complementarias: exposiciones de instrumentos, venta de libros, partituras y discos de la especialidad, conferencia de grandes maestros, y, en tiempos recientes, diplomados de guitarra clásica.

Desde su inicio el festival invitó a los municipios de Sinaloa a incorporarse: además de Culiacán, sede permanente, las ciudades de Guasave, Los Mochis, Mazatlán, Navolato, Guamúchil, Navolato y El Rosario han disfrutado de las presentaciones de los grandes guitarristas que integran el elenco del magno evento.

La variedad en la programación de los maestros que presenta el festival provee de una amenidad que el público asistente –ahora numeroso- agradece: el festival trae, desde la lejanía que fuera necesario, a virtuosos consagrados, como Léo Brouwer, el célebre compositor cubano, Eduardo Fernández, de Uruguay, Paolo Pegoraro y Adriano Del Sal, de la bota italiana, al español Ricardo Gallén, y al orgullo de Cuba, Marco Tamayo; a féminas brillantes como Berta Rojas, de Paraguay, Marta Masters, de EEUU, y Anabel Montesinos, de Italia, a estrellas multiganadores de concursos, como el polaco Marcin Dylla y el tailandés Ekachai Jearakul; a especialistas en música antigua (Enrique Solinis, de España y Jordi Savall, el ejecutante líder de la antigua viola de Gamba); a luminarias del jazz, como Chris Lobo; y del folklore (Los Palacios, de Paraguay); y a mexicanos destacados en la escena mundial, como Gonzalo Salazar y Juan Carlos Laguna. Todos ellos con un común denominador: su altísima calidad. Esas variedad y calidad en los artistas son las responsables del interés que motiva a los numerosos estudiantes a venir año con año al evento (además de que reciben de los organizadores atenciones de calidad, y trato con calidez).

2008 representa un hito en el festival: la fundación acuerda recategorizar el concurso a nivel internacional. La idea da fruto, desde entonces se recibe estudiantado de diversas latitudes: Desde los vecinos Estados Unidos hasta los lejanos Brasil y Alemania, por citar unos pocos ejemplos.

En 2009 la Universidad Autónoma de Sinaloa, que casi desde el inicio había estado apoyando el proyecto, formaliza la acción celebrando convenio con la Fundación Cultural de la Guitarra.

La presidencia del organismo, originalmente llevada por Soberanes, pasa a manos jóvenes, con los aportes naturales que esto supone: en 2009, con Rodolfo Pérez Berrelleza a la cabeza, se ve evolucionar favorablemente el festival al gestionar recursos extraordinarios y así poder agregar al elenco luminarias difícilmente conseguibles (tales como Léo Brouwer, el célebre compositor cubano, y Jordi Savall, el ejecutante líder de la antigua viola de Gamba). Pérez, después de algunos años de estar al frente de la asociación, pasa la estafeta en 2009 a Erwin Rodríguez García, quien incorpora la modalidad de Diplomado al festival, y Rodríguez, ahora en 2011, deja la responsabilidad a Marco Vinicio Camacho García, quien actualmente preside el organismo.

No todo ha sido felicidad al interior de la fundación. Las discrepancias, las opiniones diferentes, los ánimos encendidos, y otros elementos por el estilo, han puesto a prueba su solidez. Por fortuna, el común amor a la guitarra, la tolerancia desarrollada, la capacidad de negociación, la honestidad en la conducción, y el interés general en el beneficio que aporta el festival al estado de Sinaloa, han logrado que se supere las dificultades propias de la diversidad de pensamientos.